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sábado, 9 de junio de 2012

La Vía del Corso, gran atracción de Roma


Desde Piazza del Popolo hasta Piazza Venezia, recorrerla y vivirla garantiza un día diferente. Una de las mejores cosas que hacer en Roma.


Roma es una ciudad multifacética. Es indudable que gran parte de los millones de turistas que la visitan todo el año son atraídos por sus monumentos de la época del Imperio Romano, como el Coliseo, el Foro Romano y las Termas de Caracalla. Otros ven en la Ciudad Eterna la obvia connotación religiosa dada por albergar la Santa Sede de la Iglesia Católica como lo es el Vaticano y todo lo que significa. Y adicional a ello el barrio del Trastevere sirve de atractivo a los más bohemios.

Pero quienes quieran vivir una experiencia más mundana sin que deje de ser fascinante, que permita por un lado vivir de cerca el contacto con el romano de a pie, y al mismo tiempo disfrutar de excelentes monumentos, no tan grandilocuentes pero igualmente atractivos, sin duda deben destinar un día a recorrer de extremo a extremo la Vía del Corso, incluyendo algunas de sus calles transversales y por supuesto las hermosas Piazzas (plazas) y Fontanas (fuentes).

Vía del Corso, calle comercial y residencial

La Vía del Corso es una importante arteria comercial, cuyo trazado sigue en parte el de la antigua calzada romana llamada Vía Flaminia. Mide aproximadamente un kilómetro y medio, y buena parte de su trazado es exclusivamente peatonal. Aunque principalmente está ocupada por tiendas, mucho de su atractivo se lo dan los monumentos aledaños, y también el hecho que la calle también está habitada, con lo que los balcones y terrazas de las casas y sus peculiares decoraciones le dan un colorido toque al paisaje.


Principales monumentos

El trazado de la Vía del Corso se inicia en la Piazza del Popolo (Plaza del Pueblo), una de las más conocidas de Roma. Esta plaza data de los tiempos del Imperio Romano, y tradicionalmente fue una de las entradas a la ciudad. Es de forma ovalada y en su centro se erige un obelisco egipcio, cuyo emplazamiento original fue en homenaje al faraón Ramses II. Su nombre actual le fue dado en el siglo XVIII por su cercanía a la Iglesia de Santa María del Popolo.



Saliéndose un poco del trazado de la vía como tal, se encuentra la Piazza Navona. Esta es una de las plazas más apreciadas de Roma por las obras de arte que posee. La actual plaza fue un estadio en la época del Imperio Romano, y fue destinada a plaza propiamente dicha en el siglo XV. Sus obras de arte pertenecen al estilo barroco. Su monumento más famoso es la Fuente de los Cuatro Ríos; esta fuente es famosa además de por lo que ella en sí representa, porque forma parte de la trama de la novela Ángeles y Demonios de Dan Brown.

Regresando desde Piazza Navona a la Vía del Corso, y continuando un poco más, se encuentra el que probablemente es uno de los íconos de Roma: la Fontana di Trevi. Este conjunto escultórico es la obra más representativa del barroco italiano. Originalmente no era más que una pila colocada al final de un acueducto, hasta que en el siglo XVIII, auspiciadas por el papa de la época, se llevaron a cabo las obras de construcción de la actual fuente. Hoy en día es uno de los puntos de Roma más visitados por los turistas.

El recorrido por la Vía del Corso finaliza en Piazza Venezia, enclavada en el centro de Roma. Cercana al Foro Romano, alberga varios monumentos, entre ellos el renacentista Palazio Venezia, y el famoso Vittoriano, monumento erigido en homenaje a Vittorio Emmanuele (Victor Emmanuel) considerado el padre de la Italia Moderna. Este último monumento es llamado coloquialmente por los romanos “la máquina de escribir” o “el pastel de bodas” debido a su peculiar forma.

Las Trattorías romanas

En la Vía del Corso propiamente dicha prácticamente no hay opciones para comer. Sin embargo, en las muchas callejuelas transversales el transeúnte podrá deleitarse con las delicias tradicionales preparadas en las mundialmente famosas trattorías. Las trattorías no suelen tener menú impreso, su ambiente es informal, la comida es abundante y los precios más que convenientes. Una visita a Roma y en concreto a la zona del Corso no estaría completa sin una buena comida en una trattoría.

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